Preguntas frecuentes

  1. Si tengo diabetes ¿puedo comer de todo?
  2. Me han dicho que tengo colesterol pero ¿eso qué quiere decir?
  3. ¿Debo consumir productos sin gluten si no soy celíaco?
  4. ¿Es cierto que no puedo adelgazar porque tengo hipotiroidismo?
  5. Me han realizado un test de intolerancia a alimentos y me han dicho que el motivo de mi obesidad está en la manzana y en el trigo que como, porque soy intolerante a ellos.
  6. Tengo diabetes tipo 2. Mi médico me ha dicho que tengo que poner insulina, pero no quiero porque después ya no podré dejar de ponerla.
  7. Me han recomendado unas pastillas para el colesterol, pero preferiría no tomarlas porque me han dicho que estropean el hígado.
  8. Padezco de hipotiroidismo. estoy tomando levotiroxina. me han dicho que no debo tomar determinadas verduras ¿Es cierto?
  9. 9 -Padezco de diabetes tipo 2. me han dicho que la mala es la tipo 1 ¿cuál es la diferencia entre ambas?
  10. A mi mujer la han diagnosticado de diabetes gestacional. ¿qué riesgos tiene?¿puede nacer diabético el niño?

1 – Si tengo diabetes ¿puedo comer de todo?

Las personas con diabetes tienen una mayor tendencia a la subida de glucosa (un tipo específico de azúcar, el que usan nuestras células) en la sangre. Por ese motivo, puesto que una parte importante importante de la glucosa de nuestro cuerpo se adquiere a partir de los alimentos, si éstos son ricos en carbohidratos (otra forma de denominar a los azúcares) su ingesta puede contribuir a la subida de glucosa en la sangre. Sin embargo eso no quiere decir que no se puedan tomar alimentos ricos en carbohidratos, más bien al contrario, pero hay que saber seleccionarlos y repartirlos a lo largo del día. Si una persona diabética tiene que dejar de tomar algún alimento, éste sería el rico en azúcares refinados (dulces, refrescos, etc.), pero aún así, conociendo bien la enfermedad y el manejo de la misma, incluso ocasionalmente podemos llegar a tomarnos un pastelito.

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2 – Me han dicho que tengo colesterol pero ¿eso qué quiere decir?

El colesterol es un componente esencial de nuestras células. Todos tenemos colesterol. Para que las células puedan utilizarlo, recibirlo, el colesterol es transportado en la sangre por medio de unas substancias, proteínas (lipoproteínas). Hay diferentes tipos de lipoproteínas y sabemos que algunos de ellos se correlacionan con la aparición de enfermedades cardiovasculares cuando están elevados en la sangre. Por eso, cuando se utiliza la expresión «tener colesterol» lo que que suele querer decir es que tenemos niveles elevados en la sangre de un determinado tipo de lipoproteína transportadora del colesterol (concretamente la que se denomina LDL -del inglés low density lipoprotein-) que, cuanto más elevada está, más riesgo nos confiere de problemas arterioscleróticos.

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3 – ¿Debo consumir productos sin gluten si no soy celíaco?

Esta pregunta viene muy al caso, porque en los últimos años se ha puesto de moda hacer dietas sin gluten, con objetivos que a veces no están muy claros y que en otras ocasiones son completamente erróneos.
El gluten es un componente de algunos alimentos elaborados con determinados tipos de cereales, muy comunes en nuestro medio, como el trigo, la cebada, la avena, etc. Desde el punto de vista nutricional no tiene virtudes especiales, ni buenas ni malas, pero le confiere a los cereales en los que se encuentra algunas propiedades físico-químicas que los hace más cómodos para su manipulación en la elaboración de alimentos. La naturaleza del gluten es proteica, aunque son proteínas de bajo valor biológico. El único problema que puede generar el consumo de gluten se produce sólo en algunas personas que, por sus características especiales, en las que influye la genética, pero no sólo la genética, desarrollan una sensibilidad inmunológica a un antígeno específico del gluten. Estas personas, si consumen gluten, generan anticuerpos que dañan la mucosa intestinal, y producen su atrofia, con la consecuente aparición de una enfermedad denominada Enfermedad Celíaca. Ésta no es una intolerancia al gluten, sino que es una enfermedad autoinmune desencadenada por la ingesta de gluten. Existe una intolerancia al gluten, más difícil de diagnosticar, y también existe una alergia al gluten. Los tres son procesos relacionados con la ingesta de gluten, pero son diferentes.
Es importante destacar que una persona sana, que no tenga sensibilidad inmunológica al gluten, o una enfermedad celíaca, puede consumir gluten sin problema ninguno, y eso sucede en la gran mayoría de las personas.
Está muy de moda últimamente «autodiagnosticarse» de intolerante, o directamente de «celíaco», simplemente porque tenemos una molestia abdominal, más o menos persistente, y mejoramos algo cuando por nuestra cuenta dejamos de tomar alimentos elaborados con los cereales mencionados. Es un error. Si usted tiene sospecha de algo de ese tipo, consulte a su médico, pero no se autodiagnostique.
Finalmente, señalar que la dieta sin gluten, mal hecha, sin asesoramiento, puede generar déficits nutricionales, problemas de salud, y además no tiene ninguna utilidad para ninguna otra enfermedad que no sea para el tratamiento de la enfermedad celíaca o patologías relacionadas.

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4 – ¿Es cierto que no puedo adelgazar porque tengo hipotiroidismo?

Es muy habitual, incluso entre profesionales de la salud, establecer al hipotiroidismo como factor causal del exceso de peso. Si bien es cierto que las hormonas tiroideas son fundamentales para lo que habitualmente se denomina «metabolismo basal», y también es cierto que el hipotiroidismo (es decir, el exceso de hormonas tiroideas) frecuentemente induce pérdida de peso, no se puede decir que el hipotiroidismo sea la causa de la ganancia de peso en las personas en las que coinciden las dos circunstancias. Por lo tanto,como norma, no se puede atribuir al hipotiroidismo la ganancia de peso.

5 – Me han realizado un test de intolerancia a alimentos y me han dicho que el motivo de mi obesidad está en la manzana y en el trigo que como, porque soy intolerante a ellos.

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En los últimos años se han puesto «de moda» unos denominados test de intolerancia a alimentos, en los que teóricamente se establece a qué alimentos somos intolerantes y, como consecuencia, cuáles son los que nos engordan. Estos análisis implican dos falsedades:

  1. la primera es el hecho de que la aparición en nuestra sangre de hemoglobinas (anticuerpos) frente a determinados alimentos no quiere decir en absoluto que seamos intolerantes a los mismos, sino simplemente que hemos estado en contacto en alguna ocasión con ellos. La intolerancia a un alimento es una condición mucho más seria, que requiere determinaciones y exploraciones mucho más complejas,
  2. la segunda es que, incluso aceptando que haya una intolerancia (que en la gran mayoría de los casos, insisto, no sucede), ésta no produce ganancia de peso. El hecho de tener una intolerancia a algún alimento implicaría molestias digestivas o diferentes tipos de síntomas pero nunca, en ningún caso, una ganancia de peso. Por otra parte, ningún alimento engorda más a una persona que otra. Es decir, si la manzana tiene x calorías, esas caloría son las mismas para todos los que las consuman.

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6 – Tengo diabetes tipo 2. Mi médico me ha dicho que tengo que poner insulina, pero no quiero porque después ya no podré dejar de ponerla.

La diabetes tipo 2 aparece por la combinación de dos circunstancias:

  1. dificultad para que la insulina ejerza su efecto en los órganos en los que tiene que actuar (lo que se conoce como resistencia a la insulina o insulin-resistencia)
  2. una alteración en la normal secreción de insulina que, inicialmente, es una secreción tardía, «a destiempo», y a la que posteriormente se le asocia una incapacidad de las células secretoras de insulina para producir la cantidad de insulina necesaria.

Esa incapacidad para fabricar la cantidad necesaria de insulina aparece por lo que podríamos denominar un «agotamiento» de las células productoras. El agotamiento de las células secretoras de insulina en realidad ya está presente desde el momento del diagnóstico, pero la cantidad de células que quedan, si se les ayuda con los fármacos orales habituales, suelen ser suficiente para que mantenga la glucosa controlada. A veces, en determinadas enfermedades agudas (como infecciones, o intervenciones quirúrgicas), la glucosa se descompensa y se necesita poner insulina de forma provisional, para mantener el control. En estos casos, frecuentemente, cuando se soluciona el proceso intercurrente, la insulina puede ser suspendida. Sin embargo, cuando la necesidad de insulina aparece como consecuencia del fracaso de las células productoras para seguir fabricándola, lo habitual (no necesariamente siempre) es que la administración de insulina en el tratamiento sea obligada, por la propia evolución de la enfermedad. Pero esto no quiere decir que el hecho de haber empezado a ponerla haya convertido a nuestro organismo en «dependiente» de insulina, sino que la propia evolución de la diabetes tipo 2 ha llegado a una fase en la que no hay otra alternativa.

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7 – Me han recomendado unas pastillas para el colesterol, pero preferiría no tomarlas porque me han dicho que estropean el hígado.

Proabblemente las pastillas de las que usted me habla sean del grupo más habitual para el tratamiento del colesterol, es decir, de las estatinas (simvastatina, fluvastatina, pravastatina, atorvastatina, rosuvastatina, pitavastatina). Estos fármacos son de los que más estudios de seguridad y de eficiencia tienen de todos los que están comercializados. Son fármacos seguros, de eficacia en el control del colesterol contrastada y también en la reducción del riesgo de problemas y de muerte de origen cardiovascular. Por supuesto, como cualquier medicamento, siempre existe el riesgo de que tengan efectos secundarios. Uno de los efectos que pueden tener es de la afectación hepática. Esta afectación es rara y, generalmente, si aparece, no es necesario retirar la medicación y, si llega el caso de tener que ser retirada, se retira y el daño desaparece. Los casos de hepatitis graves por estatinas son muy muy infrecuentes. La relación entre el beneficio que se conigue al tomar esta medicación, y el riesgo que se adquiere al tomarla es claramente ventajosa para el beneficio.

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8 – Padezco de hipotiroidismo. estoy tomando levotiroxina. me han dicho que no
debo tomar determinadas verduras ¿Es cierto?

Si bien es cierto que hay algunos vegetales que tienen sustancias bociógenas, es decir, sustancias que interfieren con el funcionamiento del tiroides para la fabricación normal de hormonas tiroideas, la cantidad de dichas plantas que habría que ingerir es tan grande que el
consumo normal de las mismas no tiene trascendencia en el tiroides. Por otra parte, si usted está tomando levotiroxina, las plantas mencionadas no van a afectarle en absoluto, ya que no tienen efecto sobre la hormona tiroidea que usted ingiere.

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9 -Padezco de diabetes tipo 2. me han dicho que la mala es la tipo 1 ¿cuál es la diferencia entre ambas?

La diabetes tipo 2 constituye aproximadamente el 90% de las diabetes que se diagnostican. El resto, el 10%, en su mayoría son las denominadas diabetes tipo 1. Aunque la diabetes se traduce, siempre, en una elevación de la glucosa (azúcar) en la sangre, el mecanismo por el que parece en ambos casos es completamente diferente.

Así, la diabetes tipo 1 aparece como consecuencia de que, por un mecanismo no completamente aclarado, al paciente afecto le resulta imposible fabricar insulina (o la cantidad suficiente), porque las células que la tiene que fabricar se mueren. Esto tiene como consecuencia que desde el primer momento, y permanentemente, el tratamiento tiene que ser insulina. En la diabetes tipo 2 no hay déficit de insulina. Al contrario, en las fases iniciales de hecho hay “hiperinsulinemia” (niveles elevados de insulina en la sangre) orque el problema radica que la insulina no es capaz de hacer sus efectos, dado que hay una “resistencia” a la acción de la misma.

No se puede decir que una diabetes sea peor que la otra. Son diferentes procesos y ambos cursan con un aumento del riesgo de problemas a largo plazo, por lo que el control metabólico cuanto antes, en ambas situaciones, es importante.

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10 – A mi mujer la han diagnosticado de diabetes gestacional. ¿qué riesgos tiene?¿puede nacer diabético el niño?.

El embarazo es una situación en la que hay una tendencia a que la glucosa se eleve un poco. Si la elevación es demasiada, porque el cuerpo de la mujer gestante no es capaz de manejar bien ese parámetro, aparece lo que se denomina diabetes gestacional, que es la diabetes que se diagnostica durante el embarazo y que después del parto desaparece (aunque queda un mayor riesgo de desarrollar posteriormente una diabetes tipo 2). La diabetes gestacional aumenta el riesgo de tener complicaciones durante la gestación y, si no se controla adecuadamente,
también en el período perinatal, pero el niño no nacerá diabético porque la madre tenga diabetes, sino que las complicaciones potenciales son de otro tipo.

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